¿Sabías que una simple mancha naranja en el pañal puede ser una señal de deshidratación en bebés? Tu bebé depende completamente de vos para satisfacer todas sus necesidades. Si bien sos consciente de su necesidad de alimentación, puede que no sepas que la hidratación en recién nacidos está directamente relacionada con ella
La deshidratación nunca es algo bueno y, en los bebés, puede ser aún más preocupante. Esto se debe a que una buena hidratación es fundamental para que puedan crecer, desarrollarse correctamente y mantener su equilibrio interno, pero también porque a veces los bebés son más propensos a deshidratarse a causa de diarrea, vómitos o simplemente por no ingerir la cantidad suficiente, en el caso de tomar solamente leche materna, de este alimento.
Este punto es clave: no siempre la única opción tiene que ser la leche materna, sino la más adecuada según las necesidades de tu bebé. ¿Qué significa esto? Que, si tu bebé necesita complementarse para alcanzar una hidratación óptima, es importante hacerlo.
Si bien numerosos estudios indican que la leche materna es la mejor opción para la alimentación del bebé, ya que aporta anticuerpos que no pueden obtenerse de otra manera, no necesariamente debe ser exclusiva. La alimentación puede ser: lactancia materna exclusiva (siempre que la madre produzca la cantidad suficiente), mixta (por elección o necesidad, cuando la producción no alcanza) o con fórmula exclusiva, es decir, únicamente con mamadera de formula.
En futuras notas profundizaremos sobre cada alternativa, sus beneficios y sus posibles limitaciones, para que puedas elegir la opción que mejor se adapte a tu bebé y a tu situación.
Causas de la deshidratación
- Alimentación poco frecuente: Alimentar a tu bebé a demanda es la mejor forma de asegurar una correcta hidratación. Durante los primeros días, puede resultar desafiante, pero con el tiempo se establece una rutina. Los primeros días son complicados, pero una vez que salen de la clínica y vuelven a la rutina, el vaciado gástrico del bebé con leche materna varía entre una hora y media y dos horas y media, esto significa que podés proponerte una rutina, lo que simplifica la vuelta a casa y la hace más controlada y menos caótica.
Si estás amamantando, permitile al bebé que termine con el primer pecho y ofrecele siempre el segundo. En el caso de alimentación mixta, luego de ambos pechos ofrecele la mamadera complementaria. Si la alimentación es solo con fórmula, asegúrate de proporcionar la cantidad suficiente según la edad y el peso de tu bebé. Las puericultoras pueden ayudarte en este tema. - Enfermedades (diarrea, vómitos o fiebre): Si tu bebé presenta vómitos, diarrea o fiebre, puede perder líquidos y electrolitos más rápido de lo que se reponen. Si su apetito disminuye, es posible que no esté demandando alimento con tanta frecuencia, lo que genera una brecha aún mayor entre lo que necesita y lo que recibe. Si tu bebé es muy pequeño o tiene pocos días de vida, puede llegar a un nivel peligroso de deshidratación, por lo que debes comunicarte con el pediatra rápidamente. Este es un tema importante, no lo dejes pasar.

Síntomas de deshidratación
Obviamente, detectarla a tiempo es clave para poder tratarla.
¿Cómo podés darte cuenta de que a tu bebé le falta líquido?
- Pañales secos o con manchas naranjas: Si el bebé no moja entre 5 y 8 pañales en 24 horas o pasan más de 6 horas sin orinar, puede ser un signo de deshidratación. Lo que sucede es que el cuerpo retiene el agua para funciones vitales y reduce la eliminación. Otro indicador es el color y el olor de la orina: si es más oscura y fuerte, es una señal de deshidratación.
Además, en recién nacidos pueden aparecer manchas anaranjadas en el pañal. Estas son cristales de urato, también conocidos como “polvo de ladrillo”, son cristales amorfos de urato. No es necesario recordar el nombre técnico, pero es una señal clara de deshidratación en esta etapa. - Ojos hundidos y fontanela: ¿Que es la fontanela? La fontanela es una zona blanda en la parte superior de la cabeza del bebé donde los huesos del cráneo aún no se han cerrado. Si los ojos de tu bebé parecen hundidos, comprobá si ocurre lo mismo con la fontanela. Esta es la zona que probablemente acariciaste muchas veces. Cuando tanto los ojos como la fontanela están hundidos, puede ser una señal de falta de líquido
- Boca seca: Al igual que vos, tu bebé necesita hidratación para mantener la boca y los labios en buen estado. Labios agrietados o una boca con poca saliva pueden indicar deshidratación.

¿Qué hago si mi bebé esta deshidratado?
Si sospechás que tu bebé puede estar deshidratado, lo primero que tenés que hacer es comunicarte con el pediatra. Te hará una serie de preguntas para determinar el grado de deshidratación. Según la causa y la gravedad, puede pedirte que lo lleves de inmediato o indicarte cómo hidratarlo en casa.
En primera instancia, podés intentar alimentarlo con leche materna o fórmula, siempre que no haya un virus gastrointestinal que haya causado la deshidratación. El médico puede indicar algún líquido especial para recuperar electrolitos.
Si tu bebé está aletargado, muy dormido, presenta vómitos excesivos, irritabilidad o llanto sin lágrimas, no solo llames al pediatra: dirigite directamente a una guardia. Un bebé deshidratado necesita atención inmediata.
¿Corre más riesgo al ser más pequeño?
La realidad es que si, Sí. Cuantos menos días de vida tenga el bebé, mayor es el riesgo. La deshidratación puede favorecer la ictericia, una condición frecuente en recién nacidos cuyo pico suele darse alrededor del tercer día de vida. Con una buena hidratación, esta tiende a disminuir.
En cambio, si el bebé está deshidratado o mal alimentado, la ictericia puede aumentar y transformarse en un problema serio.

Si notás pañales con manchas naranjas, irritabilidad o dificultad para calmarlo, comunicate con el pediatra. Si está dentro de los primeros 7 días de vida, no dudes, llevalo directamente a una guardia para descartar complicaciones. Dejamos ejemplos de pañales anaranjados por cristales de uratos amorfos.


Por favor tener en cuenta: que esta información no pretende ni reemplaza un consejo medico profesional.
